La Voz Joven

El juego de Carrió

agosto 25, 2010
El juego de Carrió

Por Juliana Zugasti

La carta con la que Carrió abandonó, una vez más, un espacio político fundado por ella misma despierta una segunda lectura acerca de su dimisión.

Nuevamente Carrió se muestra hábil para moverse en lo que desde la Ciencia de la Comunicación se denomina el plano de la Metacomunicación. Se trata del último nivel de significación. Previo a este se encuentran el plano literal (denotativo, para los entendidos) y el simbólico.

La Metacomunicación se relaciona con las reglas de interacción, con el consenso tácito sobre el cual se estructuran las relaciones sociales. Esas reglas se agrupan en lo que se denominan “marcos metacomunicativos”, vale decir, pequeños contextos de la vida social que ordenan los comportamientos. Estos marcos regulan cómo podemos comportarnos en determinadas situaciones, qué es lo socialmente aceptable. Quien no respete estas normas se encontrará en falta.

Rara vez este plano se manifiesta en orden de lo literal porque se vincula al aprendizaje social que cada persona adquiere por el simple hecho de pertenecer a una comunidad y, fundamentalmente porque operan como convenciones sociales incuestionables. La carta de Carrió quiebra esta separación de niveles y pone en primer plano el debate sobre las reglas del juego político. Justamente es el terreno que mejor domina esta dirigente política.

Con cada uno de sus portazos (cuando abandonó el Radicalismo, luego el ARI y ahora el Acuerdo Cívico y Social) Carrió denunció que no acepta las reglas del juego político. Afirmó que ella jamás jugó así y nunca lo hará y, no conforme con esto va más lejos y grita a los cuatro vientos que pretende instaurar otras reglas.

Todos los políticos en algún momento dicen no jugar el juego, dicen querer redefinir las reglas de la política pero, no permanecen en ese lugar como Carrió. ¿Por qué? La respuesta es simple: porque no es posible, tanto desde el plano real como desde el discursivo. En algún momento deben aceptar las reglar para permanecer en el juego político, para interactuar con sus pares y para acceder al Ejecutivo o incluso a un puesto legislativo. Difícilmente un actor político pueda gozar del poder necesario para mantenerse al margen de las reglas que dominan el escenario político.

Carrió tampoco está exenta de esas reglas en la realidad pero, ha sabido construirse discursivamente como opuesta a ellas. Dicha habilidad para situar la discusión en el nivel metacomunicativo le permite:

1. Abandonar un espacio político cuando la situación no le es favorable a través de la apelación a la libertad, el desarrollo y la ética, como formula en su carta.

2. Justificar su inacción: hasta que las reglas del juego no sean las adecuadas, las que ella sostiene, nada ético se podrá construir en política.

3. Generar consenso de la opinión pública ya que difícilmente alguien se exprese a favor de las actuales normas que rigen la esfera política.

4. Renunciar a todo puesto en el Poder Ejecutivo porque las reglas se relacionan a las leyes, al Legislativo y allí es donde esta su ‘misión’.

Precisamente evitar un lugar en el Poder Ejecutivo es lo que le permitió a Carrió escapar a la incoherencia porque sabe bien que ese es el nivel material de la política y es imposible no rendir cuentas.

Carrió no entiende esto como un sacrificio. Descubrió que ubicarse un nivel por encima del resto de los actores políticos constituye su fuente de poder. Además, esta muy divertida jugando ese, su juego.


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