La Voz Joven

La inseguridad

mayo 26, 2010
La inseguridad

La inseguridad no es un conflicto únicamente social; es un problema político. Cuando las autoridades de una nación, una provincia o un municipio, elegidas por el voto popular con el fin de garantizar la defensa, justicia y seguridad de los ciudadanos, no pueden cumplir con su rol de manera eficiente, nos encontramos ante una situación de anarquía. O bien existe un vacío en el poder, o bien no están capacitadas para ejercer esa función.

El aumento de los robos con violencia se ha transformado en un hecho cotidiano. Como ciudadanos nos hemos acostumbrado a enfrentarnos a situaciones altamente riesgosas, y cada vez más decepcionantes. Ya no nos sorprendemos ante estos imprevistos, simplemente agradecemos seguir con vida.

Nuestro desinterés por lo político, nuestra apatía, han derivado en autoritarismos legitimados, dado que dejamos que nos gobiernen a gusto y manipulen las instituciones, que ya no cumplen con sus obligaciones. No hay ninguna de ellas que pueda y quiera lidiar con esto. Estamos ante un inconveniente de inseguridad estructural.

No hay diferencia de clase social, edad o sexo. Nos involucra y afecta a todos. A todos, menos a los que gobiernan, que no sólo hacen oídos sordos ante esta realidad, sino que, por los beneficios que la investidura les brinda, no la padecen. Sus hijos no son asaltados ni secuestrados, porque poseen seguridad privada. Nosotros somos la población: no tenemos guardaespaldas y somos víctimas de sus decisiones.

Frente a esta situación, ¿nos queda algo por hacer? ¿Dónde están nuestros derechos humanos?

Agustín Dellagiovanna


COMENTARIOS

  1. Ana dice:

    Hola Agus,
    Me encanta el artículo y comparto tu opinión.
    Pregunto…qué propuestas se te ocurren al respecto (no sé del tema seguridad pero me afecta como a todos) q puedan ser herramientas p hacer valer nuestros derechos cívicos?, ¿qué formas legales tenemos los cuidadanos p que nuestros representantes nos escuchen y actuen en consecuencia (sin cortar calles, sin molestar al resto de la sociedad)?

  2. Federico dice:

    Cuanta verdad… esconden su ineficiencia tras el argumento de la necesidad de una mejor educación, que rinda frutos a largo plazo. Sin duda necesario, un plan educativo y de inclusión que permita atacar las raices de la inseguridad, es, por si solo, insuficiente, puesto que a su vez deben tomarse las medidas paliativas para prevenir males presentes.

  3. Eduardo dice:

    Pero la “inseguridad” (que no es algo tangible, sino una sensación, un sentimiento) tiene un origen claramente social, y puntualmente por la desigualdad económica y social. Políticos que no ataquen las causas de la desigualdad no sirven, por más voluntad de resolver la “inseguridad” con acciones cortoplacistas: más o nueva policía, leyes más duras.

    Ana la idea de que protestando por mis derechos “molesto al resto de la sociedad” es bastante triste. Te sugiero te lo replantees.

    No entiendo muy bien qué aporta este artículo, Agustín. Sospecho que nada.

  4. julian dice:

    PUBLIQUEN LOS MATERIALES CENSURADOS DEL BICENTENARIO!!!!

  5. Bruno Giannoni Napolitano dice:

    Julián,
    Los materiales están publicados en integrar.edu.ar, que es la plataforma digital del Ministerio de Educación de contenidos participativos.
    Saludos!

  6. Bernardo Linares dice:

    Pero como se puede eludir que la policia metropolitana , que supuestamente era ” la solución ” , es un fiasco y un rejunte de exonerados o ex federales , que traen todas las viejas mañas de la actividad . Eso sin ni siquera hablar del desastre de la conducción de Fino ( fino ?? ) Palacios y sus groseros espionajes. Si, seguro que la culpa es de Nestor,…. y ahi esta el tema, se vé la paja en ojo ajeno , pero no la viga en el propio.
    La solucion es mejores jueces y procedimientos; investigar a los abogados penalistas en sus redes de proteccion y sus socios en los juzgados; mas cámaras en la calles; mas patrullaje (con auto electrico); mas control en los accesos a la capital; prohibir a los policias el celular o restringir su uso ( porque no ven lo que les pasa alrededor por mirar la pantalla), entre algunas medidas de sentido comun .

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