Recuerdo una conversación con mi abuelo, quien falleció en 1993, en la cual me sugería que nunca iniciara una carrera política. “Crea trabajos, genera riqueza para tu comunidad” me dijo, “deja la política para los políticos”. Hoy, luego de abandonar una carrera profesional en el ámbito privado por la política y siendo diputado de la Nación, creo que aún así mi abuelo hubiese estado orgulloso de mis logros y de mi naciente carrera política.

Luego de concluir mis estudios secundarios, decidí ir directamente a completar un MBA en Estados Unidos, confiando que la experiencia a escala internacional y el esfuerzo académico serían de gran beneficio en mi carrera. A los 24 años, ingresé en la Northwestern’s University Kellog School of Management – destacada por su enfoque en las relaciones humanas y el trabajo en equipo - y me convertí en uno de los estudiantes más jóvenes de la clase.

"UNA BUENA EDUCACIÓN PUEDE AYUDAR A LA NIÑEZ A DESARROLLARSE Y GARANTIZA UNA VIDA ADULTA EXITOSA, INCLUSO PROVINIENDO DE SECTORES CARENCIADOS".

Al finalizar estos estudios en el exterior, decidí dedicar mi tiempo al trabajo social antes de regresar a la Argentina. Dediqué dos meses enseñando matemáticas en orfanatos en Nicaragua a través de la Fundación Padre Fabretto. Esta experiencia dejó un profundo efecto en mi sobre el entendimiento de cómo una buena educación puede ayudar a la niñez a desarrollarse y garantiza una vida adulta exitosa, incluso proviniendo de sectores carenciados.
Hoy, luego de haberme casado y ser padre de dos hijas, formaré parte del Congreso de la Nación el próximo 10 de diciembre del 2005.

La educación será el eje de mi gestión. Creo firmemente que la Argentina sólo podrá recuperar el tiempo perdido si invierte en educación para las generaciones futuras. Será mi objetivo devolverle a la Argentina el lugar que alguna vez tuvo en el concierto de las naciones. Bernard Shaw dijo una vez : “Alguna gente ve las cosas como son y se pregunta por qué; yo sueño cosas que nunca he visto y me pregunto por qué no”. Ese es mi pensamiento guía.
GESTIÓN
Los fondos fiduciarios públicos, ¿transparentes?
La ley 24.441 es la que regula el fideicomiso privado y, si bien puede aplicarse de manera supletoria a la figura del fideicomiso público, dada la complejidad de esta figura es evidente la necesidad de una legislación específica.