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La pobreza o subdesarrollo de un país no lo exime sino
que lo obliga a fijar prioridades en sus políticas
públicas y, en especial las educativas, entendidas
como insumo estratégico determinante para generar alternativas
de progreso colectivo, ocupan un lugar de privilegio en la
toma de decisiones estructurales.
La educación es el mejor camino para iniciar y mantener
un proceso de desarrollo sustentable y equitativo en Argentina.
Por ello como política nacional de largo plazo es estratégica
para garantizar mecanismos efectivos de ascenso social y base
para el desarrollo económico del país.
Esta política está orientada bajo un reto: el
del conocimiento. En una sociedad basada en el conocimiento,
la organización de los sistemas educativos debe poder
reestructurarse en función de los cambios registrados
en el mundo del trabajo y en la vida social mediante el aprendizaje
permanente. De esta manera, la educación no sólo
contribuye como motor de crecimiento económico sino
que se convierte en una sólida fuerza de integración
social. |
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